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martes, 19 de abril de 2011

CUANDO IBAMOS AL CINE



El cine, aquella entretención de niñez y juventud quedó distante en el tiempo, mientras disfrutábamos del rocanrol e íbamos a ver películas con Tyron Power, Kim Novak, Ursula Andrews, Brigitte Bardot, Marlon Brandon, juntábamos las monedas de ahorro y nos largábamos a la matinee, con los monitos animados, para ver el Pájaro Loco, Los tres Chanchitos, Pato Donald, Ratón Mickey, era una gran entretención, por supuesto que cuando comenzaba la función todos calladitos, pero si se cortaba la película, algo que era muy común, comenzámos a pifiar(Silbar), a golpear con los pies el suelo y a gritar el tradicional "Ya po cojo...", hasta que volvía la película, muchas de ellas en blanco y negro, pero, ¿que podíamos exigir en esos años?, era lo que había e igual éramos muy felices.


Recuerdo las seriales, eran inperdibles. por ejemplo "El llanero solitario", con el indio ayudante "Toro", otra que resultaba tremendamente entretenida, aquella con Clint Walker Chayanne, que era un vaquero de bastante estatura, bueno en ese entonces nos veimos hasta los comerciales y los noticieros al comenzar, era todo tan romántico, que emociona profundamente recordar, por ejemplo: "El reporter Esso", había una cultura por vivir una vida apasible, sin sobresaltos.


Recuerdo con nostalgia las películas de Shirley Temple, la risitos de oro, tenía un talento tan grande que nos hacía pasar de la emoción al llanto, de la risa a las tristezas, siendo tan pequeña actuaba con una calidad y una calidez que asombraban verdaderamente, tambien estaban los vaqueros: Alan Ladd, John Wayne, Randolph Scott, ellos eran nuestros grandes ídolos a quienes admirábamos a rabiar, quien no se amarró al cinto aquellas cartucheras con las pistolas de juguete y simulábamos que estábamos en el oeste, emulando las acciones que veíamos en el cine.


Me imagino que usted recuerda cuando en las películas del oeste la niña era raptada por los indios, luego aparecían, los soldados azules o el jovencito a rescatar a la niña y la bulla, gritos y aplausos en el cine no se hacían esperar. Luego de vuelta a casa y seguramente a contar a nuestro padres y hermanos la trama de la película que habíamos visto, ellos ponían atención como imaginando de que se trataba.


Entonces como no recordar por unos minutitos con ustedes, que seguramente han pasado su historia con cosas tan parecidas, bueno las mujeres tal vez se inclinaban por las escenas de amor y tal vez sus películas fueron de otro tenor, pero igual están guardaditas como un tesoro preciado en el corazón.

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